¿Qué estamos votando cuando elegimos uno u otro partido político?

Se oye hablar de medidas políticas, económicas o sociales, pero ¿realmente se tiene claro cómo y dónde se encasillan los partidos políticos en base a esas medidas, de sus programas o de su historia? La sociedad española adolece de no interesarse a fondo por lo que son los partidos a los que votan. Es más cómodo ver un debate en vísperas electorales, leer tangencialmente una noticia de uno u otro político, o dejar que la televisión, la radio o Internet denuncie o bendiga en función del color de sus lentes. De esta forma sólo se rasca la superficie, y en demasiadas ocasiones los políticos mienten como bellacos y no cumplen sus promesas, con lo que el programa acaba siendo papel mojado. El objetivo de este artículo es aclarar qué son, qué promulgan y dónde se sitúan los partidos mayoritarios de nuestro espectro político, así como algún otro minoritario que sirve como referencia. No obstante, debe saber el lector que esta publicación no tiene base científica ni fuentes que respalden la información, sino que se ha elaborado en función del conocimiento histórico, político, económico y social que tiene el autor de cada partido, y de la forma más objetiva posible. Es recomendable entender también que el comportamiento de los partidos fluctúa en función de diversas variables, con lo que primará la trayectoria a lo largo del tiempo, obviando los puntos de inflexión que se están dando actualmente o que haya podido haber hasta el día de hoy.

Norte, sur, este y oeste.

Brújula política de partidos españoles.
Lo que se muestra en la imagen es una brújula del espectro político español. Existen varios gráficos de este tipo que muestran más o menos contenido, o más o menos dimensiones. En este caso, se pretende ubicar a cada partido en base a su eje económico (x), y a su eje sociopolítico (y). Sin embargo, este gráfico invita a varias interpretaciones del eje x principalmente, ya que la visión que tenemos actualmente de la izquierda es intervencionista/socialista, mientras que la que tenemos de la derecha es capitalista/liberal. Esto no es necesariamente así, con lo que, para ajustarse a la visión objetiva que nos ofrece la brújula, se han perfilado los vértices añadiendo la ideología más al extremo en función de las dimensiones x e y. De esta forma, el comunismo es la ideología de izquierdas más autoritaria, el anarcocomunismo la más libertaria; el fascismo es lo más autoritario a la derecha, y el anarcocapitalismo lo más libertario. Si bien es cierto que existen más ideologías, no es objeto de este estudio analizarlas porque en España, o no tienen representación política, o es marginal.

Antes de dar las bases por sentadas, es importante saber que el término derecha e izquierda nació con la Revolución Francesa a finales del s.XVIII. Cuando se redactó la Constitución tras la formalización de la Asamblea Constituyente, los partidarios de una monarquía parlamentaria conservadora se sentaban a la derecha, mientras que los partidarios de una república progresista lo hacían a la izquierda. No existía el socialismo ni el capitalismo como tal, pero fue sin duda su germen: el cambio histórico del feudalismo bajo una monarquía absolutista hacia una sociedad más plural como la inglesa —aunque la Revolución tomó un rumbo diferente—.


Dispersión estratégica de partidos.

Una vez entendido el contexto, salta a la vista que los partidos se agrupan en dos bloques claramente diferenciados: el bloque de centro, que aúna los partidos tradicionales hasta el fin del bipartidismo, más otros que intentan ocupar un espacio cercano; y el bloque de izquierda/extrema izquierda, que proyecta el resultado del movimiento del 15M. Es decir, se puede declarar objetivamente que el 15 de mayo de 2011 se inició una mutación en el tablero político español que nos acompaña hasta hoy, y significó la irrupción de cuatro nuevos partidos que supieron ocupar un espacio libre y en algunos casos insondado hasta ahora.

Conviene situar en la brújula a los partidos independentistas más representativos aunque no tengan presencia nacional. Estos son Esquerra Republicana y Junts en Cataluña, y el PNV y EH Bildu en el País Vasco. Se puede decir que Esquerra y Bildu se emparejan en el mismo casillero político, económico y social, quizá con algún matiz diferenciador en sus políticas económicas tendentes hacia el marxismo, sobre todo en el caso del partido vasco. Lo mismo ocurre con el PNV y Junts, ambos partidos difícilmente clasificables, pero que comparten prácticas mercenaristas que vienen demostrando desde hace décadas (Junts procede de CiU, CDC y Junts per Catalunya). Y aunque sus tácticas políticas siempre han consistido en pactar con los gobiernos centrales de turno para conseguir más autodeterminación, económicamente tienden claramente hacia el capitalismo; desde un prisma proteccionista o incluso neomercantilista en el caso del partido catalán; y socioliberal en el caso del partido vasco. Por último, sí se observa un acercamiento a posturas autoritarias en los casos de Bildu y Junts, debido al radicalismo con el que viven esa necesidad de independencia de España, más flagrante en el partido vasco.


Comunismo y Fascismo: Tan lejos y tan cerca a la vez.

Brújula política alternativa de partidos españoles.
Al grano. El comunismo parte del socialismo marxista mientras que el fascismo es socialismo no marxista. Exacto, el fascismo es socialismo de derechas. ¿Cómo puede ser tal cosa? Por la antes mencionada diversidad de interpretaciones de lo que es la derecha. Ésta tiende al conservadurismo y al nacionalismo, mientras que la izquierda lo hace hacia el progresismo y el internacionalismo, pero si se atiende a las medidas económicas exclusivamente, sus posturas se acercan. Véase, por tanto, cómo en el gráfico de la brújula alternativa el fascismo está a medio camino del comunismo y el conservadurismo. Ambas ideologías son colectivistas, ultraestatistas, autoritarias y antidemocráticas en tanto en cuanto no permiten oposición política. El mal llamado "centralismo democrático" (explicado aquí), no es más que un eufemismo de dictadura. Es más, el fascismo también es anticapitalista y antiliberal, pero a su vez es anticomunista aun teniendo perfil económico socialista. Esta paradoja se explica por la defensa marxista de la lucha de clases y de la dictadura del proletariado del comunismo, y el antimarxismo del fascismo. Sin embargo, tanto el comunismo como el fascismo basan la economía en un sistema completamente intervencionista por el Estado, director de la producción de bienes y de la asignación de recursos a la población, así como de una predilección clara al militarismo y a la autarquía.

Miguel Primo de Rivera (izquierda)
y José Antonio (derecha)
Una de las preguntas más recurrentes en los últimos tiempos, a pesar de que España disfruta de democracia bien avenida desde la aprobación de la Constitución de 1978, es si sigue existiendo fascismo. La respuesta es sí, y se llama Falange. Falange Española fue un partido fascista creado en 1933 por José Antonio Primo de Rivera, hijo de Miguel Primo de Rivera, dictador que gobernó España entre 1923 y 1930. Al año siguiente de su fundación se fusionó con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), también de ideología fascista, formando la Falange Española de las JONS. El protagonismo de Mussolini en Italia lanzó la popularidad del partido de José Antonio, que tuvo un papel relevante en el estallido de la Guerra Civil Española hasta que fue fusilado. Según cuentan las historias, Franco no hizo nada por salvarle, ya que le consideraba un incordio político. No obstante, la Falange Española de las JONS no se disolvió, sino que se unió a la Comunión Tradicionalista, conformando la FET de las JONS, que sería el único partido político durante el régimen franquista y, por tanto, el partido del gobierno. Actualmente existe el partido La Falange (FE) con la ideología original, pero es de apoyo residual.

El controvertido posicionamiento de VOX.

¿Es VOX un partido fascista? El grueso de sus propuestas económicas es opuesto al fascismo, pero comparten el sentimiento religioso, nacionalista, antimigratorio y conservador en posiciones como el rechazo al aborto, a la eutanasia y a la gestación subrogada. Es sin duda un partido escorado a la derecha, pero no se puede decir que sea fascista. ¿Es un partido liberal? Tampoco lo es. Ni siquiera se debería ubicar en una suerte de liberalismo conservador, debido a que han mostrado varias veces intenciones económicas proteccionistas y antiglobalistas. Desde la perspectiva política se han pronunciado a favor de la reducción del Estado, sin embargo, buscan la centralización de éste, en lugar de una descentralización hacia autonomías y provincias, que es lo dice la lógica liberal a fin de que tengan entre ellas mayor capacidad competitiva en materia empresarial, laboral y fiscal.

¿Qué etiqueta podemos ponerle? Aquí ya se explicó que VOX fue asesorado por el ideólogo político de Trump, y comparando las posturas del expresidente de los Estados Unidos con las del partido español se puede atisbar que son bastante paralelas. Por tanto, paleoconservadurismo de "piel de toro":
  • Defensa de los valores familiares tradicionales.
  • Manifestación de religiosidad y posicionamiento provida.
  • Exaltación del nacionalismo, del arraigo histórico y su cultura.
  • Control de la inmigración legal y prohibición de la ilegal.
  • Protección de la producción nacional.
  • Capitalismo y antimarxismo.
  • Populismo.

La socialdemocracia clientelista de centro.

Diagrama de Nolan de partidos españoles.
España fue hasta no hace mucho tiempo un paradigma bipartidista de larga duración. Desde el fin de la dictadura sólo dos partidos se venían disputando las elecciones, el PSOE y el PP, donde el origen de este último fue Alianza Popular, partido creado por el ministro franquista Manuel Fraga Iribarne. ¿Es lícito decir que el PP proviene del franquismo como sostienen algunos partidos de extrema izquierda? No, no lo es. El PP es la conjunción de Alianza Popular (AP), el Partido Liberal (PL) y el Partido Demócrata Popular (PDP). Su ideología original está diluida en el partido socialdemócrata conservador que conocemos hoy en día. Por otro lado, el PSOE es el partido de mayor historia de nuestro tablero político. Fundado por Pablo Iglesias Posse, político declaradamente marxista, coqueteó en los albores del siglo XX con el inicio de la Revolución Rusa (1905), y más aun con el leninismo que secuestró la Revolución en 1917 para declarar un Estado totalitario. Sin embargo, en 1979 abandonan su ideología marxista para acercarse a una posición más democrática y centrista como la socialdemocracia, con una política económica claramente diferenciada de su oposición: el keynesianismo.

Pablo Iglesias Posse
Tanto el PSOE como el PP comparten socialdemocracia en tanto en cuanto suelen vender a la población una democracia representativa y un irreemplazable Estado del Bienestar bajo un sistema capitalista, pero es necesario añadir que se sirven de su posición para tejer redes clientelares entre organizaciones, asociaciones, movimientos culturales y empresas privadas que hasta pueden conformar lobbies de presión. Tanto es así que el PSOE, de tradición marxista-obrerista, fue fundado a la par que la Unión General de Trabajadores (UGT), con lo que su principal cliente político es el sindicato. Por contra, el PP suele seducir a empresas privadas del ámbito energético, farmacéutico y de la construcción para granjearse facilidades de cara a una gobernabilidad. Esto no quiere decir que ambos partidos no echen redes sobre los mismos actores socioeconómicos. Al contrario, cualquiera que se deje querer es un actor válido en el juego político de los partidos socialdemócratas. ¿Es, por tanto, la socialdemocracia un sistema tendente a la corrupción? No sería delito afirmarlo. La socialdemocracia de PP y PSOE, puede que por factores climáticos, culturales o quién sabe, ha derivado en casos flagrantes de corrupción de grandes sumas de dinero.

En la misma zona del espectro político se encuentran los antes mencionados partidos nacionalistas vasco y catalán PNV y Junts respectivamente, los cuales son socialdemócratas dentro de su ámbito autonómico. Esto es así porque tanto Cataluña como el País Vasco son dos regiones que funcionan como federaciones gracias a su lucha atemporal contra el centralismo español. Huelga decir que las formas para llegar adonde están en la actualidad son, de todo punto, inaceptables. Sobre todo en el caso vasco con la banda terrorista ETA, aunque en Cataluña también hubo movimientos terroristas con Terra Lliure. Sin embargo, el fin federal de España es una realidad cada vez más cercana, que tarde o temprano acabará imponiéndose, y aunque pueda parecer una cesión al independentismo, no lo es. Es la aceptación de que España exige una descentralización de competencias necesaria para su porvenir económico, fiscal, empresarial y demográfico. Es tan fácilmente demostrable como echar un vistazo a aquellas Comunidades Autónomas más prósperas sin ser capital del Estado: Cataluña, País Vasco y Navarra.


La extrema izquierda y el identitarismo.

Asamblea en la Puerta del Sol de Madrid
Extrema izquierda significa radicalismo político, maniqueísmo identitario y marxismo. En el diagrama de Nolan antes expuesto se puede comprobar cómo hay concentración de partidos en la zona de izquierda-totalitaria. No es casualidad. Ya se dijo que el descontento social concentrado en el Movimiento 15M cristalizó en la formación del partido Podemos —llamado Unidas Podemos desde la fusión con Izquierda Unida—. Desde una perspectiva social y política, el 15M supuso una catarsis sana y necesaria. La crisis de 2008 había quebrado demasiadas familias por culpa del pinchazo de la burbuja de crédito. Los bancos y las cajas de ahorros dilapidaron su liquidez en cebarse a sí mismos. La economía dio un frenazo en seco y la inercia escupió a muchos trabajadores que se quedaron en la calle únicamente acompañados por sus deudas. Tal estafa social capitaneada por el bipartidismo socialdemócrata del PP y PSOE devino en la acampada masiva de la Puerta del Sol de Madrid, que a la postre significó el crecimiento del extremismo político. Podemos es una anomalía política, una mutación en la democracia que no se habría producido si la clase política no hubiese pecado de codicia hasta casi abrir los infiernos. Pero esto no quedó ahí solo, sino que otros partidos nacionalistas-marxistas aprovecharon el viento a favor y empezaron a cuajar grandes resultados electorales, como es el caso de Esquerra Republicana en Cataluña, EH Bildu en el País Vasco y Navarra, y el BNG en Galicia —este menormente que los anteriores—. Merece la pena aclarar que nacionalismo y marxismo es prácticamente un oxímoron, dado que Marx previó una lucha de clases universal, y no hay nada más clasista que el nacionalismo. ¿Acaso un obrero catalán es mejor y vale más que uno andaluz?

Cuando el proyecto de Podemos empezó a dar visos de estalinismo, como no podía ser de otra forma sabiendo en qué espejo se miraban, surgieron los "trostkistas" de Más País, aunque su principal área de influjo es la Comunidad de Madrid. Mismo marxismo con diferente color que Unidas Podemos, pero con un tono menos radicalizado y con políticas algo más permisivas que el puro comunismo. Es un lobo con piel de cordero, pero el disfraz les ha servido para encontrar un espacio político entre el PSOE y Unidas Podemos. La izquierda está casi tan apretada como la derecha, lo que ha provocado que el PSOE vire aún más al lado que no debe, materializándose en el pacto de gobernabilidad con Unidas Podemos tras las elecciones de 2019. El socialismo actual poco tiene que ver con el que luchaba contra la explotación laboral de la mano de los sindicatos. Occidente se aburre, sufre de éxito, y la izquierda ha tenido que reinventarse en el socialismo identitario maniqueísta que tanto empalaga al ciudadano. ¿Quién es más feminista, ecologista, inclusivista y progresista? Si no participas en esa ridícula competición eres un fascista. Este es el resumen de la estrategia de la extrema izquierda: confrontar y crispar.


La imperiosa necesidad de un partido liberal.

La sociedad española está políticamente secuestrada y tiene síndrome de Estocolmo. Tantos años vendiendo el argumento del Estado del Bienestar que el ciudadano es partícipe de una estafa piramidal y la ve necesaria. Mas luego hay quienes aseguran que hacen falta más impuestos para mejorar los servicios públicos que el "neoliberalismo" ha deteriorado. Totalmente falso. El neoliberalismo es un espantajo al que echarle la culpa de la corrupción en asuntos como la privatización de servicios. Y si bien es cierto que el liberalismo defiende la progresiva disminución del Estado, y tal objetivo pasa por quitarle poder, privatizar no significa conceder servicios, proyectos o explotaciones de forma interesada a empresas afines, o encubrir sobrecostes, o a fin de cuentas tejer redes clientelares, sino todo lo contrario. El liberalismo entiende que el Estado es necesario para el control y vigilancia de la economía, pero no para intervenirla ni gestionarla, mas cuando se muestra incapaz de dinamizarla incurriendo en constantes pérdidas. En España la empresa pública (SEPI) es una ruina, pero el ciudadano ver normal mantenerla a base de impuestos porque muchas familias viven de ello. ¿Hay algún partido que defienda abiertamente la disminución del Estado y la privatización de las empresas públicas? No, no lo hay.

Puede que el problema sea que falta información, o que la que hay es errónea a causa de que a ningún partido político le interesa que la población conozca qué es verdaderamente el liberalismo. Incluso Franco detestaba a los liberales tanto como a los marxistas, aunque tuvo que hacer de tripas corazón y adoptar medidas aperturistas, bajo consejo de tecnócratas del Opus Dei, disfrazadas de políticas nacionalcatólicas. El liberalismo resta poder a los políticos porque su objetivo es precisamente ese: reducir el tamaño del Estado. A más Estado más impuestos para mantenerlo, es decir, más extracción coercitiva de los ingresos de las personas, y por tanto, menos libertad del individuo. Y a menos Estado más capacidad del individuo para ser más competitivo como fórmula de prosperidad. A más Estado más intervención en la colectivización de los asuntos privados como la economía, la salud, la educación o la propia vida. Y a menos Estado más libertad para decidir el futuro individualmente. No es objetivo del liberalismo clásico conformar un Estado minarquista o anarcocapitalista, algo utópico para muchos liberales y distópico para socialistas y comunistas, sino disponer de las herramientas que el Estado proporciona para utilizarlas única y exclusivamente en la consecución de aquello que individualmente es económica, temporal o capacitivamente complejo.

¿Ciudadanos? Sin duda es el partido que más cerca esta del liberalismo político, económico y social. Sin embargo, no han tenido oportunidad de demostrar qué clase de políticas ejecutarían si gobernasen algún gran feudo. Sus programas tienden hacia ese socioliberalismo tan de moda en países de Centroeuropa contrarios a la deuda pública y a la inflación como la Alemania de Angela Merkel, de origen ordoliberal. El PP también lleva en sus programas algunas propuestas con tintes liberales, pero la realidad es que su política económica es básicamente neoclásica o tendente al monetarismo, en tanto en cuanto buscan una estabilidad económica de precios (inflación/deflación) que genere confianza en inversores para así generar empleo y liquidez. No obstante, cuando se ha necesitado no han mostrado oposición en asignar recursos públicos para reactivar sectores económicos lastrados, lo cual es la base del keynesianismo que tanto practican los partidos socialdemócratas de izquierdas como el PSOE.


Matriz de características.

Matriz de características de los partidos españoles.
Como conclusión a todo lo explicado, la matriz de etiquetas y características de los partidos políticos analizados pretende establecer un croquis aproximado de la realidad de cada uno de ellos incorporando otras dimensiones que los diagramas no pueden mostrar. Aunque no es objetivo de este artículo analizar cada ideología, política económica o doctrina, en próximas entregas se completará esta información.