¿Qué son los eurobonos y por qué se está hablando tanto de ellos?




Muchos gobiernos del Eurogrupo están rogando al BCE (Banco Central Europeo) la emisión de eurobonos, a fin de disponer de liquidez para acometer las medidas económicas prometidas —ya fueron explicadas las de Pedro Sánchez en Papá Estado te cuida—. Pero, ¿qué son los eurobonos y qué diferencia tienen con los bonos normales? Son títulos de deuda pública mutualizados y solidarios que cuentan con el respaldo de todos los países miembros de la zona euro, y su diferencia con los bonos normales radica precisamente en ese respaldo. Por ejemplo, España puede emitir deuda y ser comprada por el banco nacional francés sin más intervención del resto de países, pero en el caso que nos ocupa, el resto de países avalan al BCE con su dinero. Resumiendo, España necesita dinero imperiosamente a causa del coronavirus, y se lo pide prestado al BCE, que se lo da con unas condiciones muy ventajosas porque hay inversores que se animan a comprar la deuda al existir el aval de los otros países que sí tienen liquidez.

Parece buena idea hasta que se comprueba que es un rescate encubierto de los países solventes a los insolventes. Una redistribución de la riqueza a nivel continental. Una vez más, los países que han hecho los deberes sacando las castañas del fuego a los que no. Y, ¿quiénes son los más interesados en que esto prospere? Evidentemente, los países más endeudados de Europa. Veamos el siguiente gráfico para entenderlo, que muestra cómo se ordenan los 19 países de la zona euro en cuanto a deuda pública (expresada en % de su PIB) se refiere:


Resulta curioso observar cómo muchos de los países más endeudados son los más golpeados por el conoravirus. ¿Simple casualidad? Parece, más bien, que existe cierta irresponsabilidad de sus gobernantes pasados y actuales en materia fiscal, que desde la crisis de 2008 no han sido capaces de reducir dicha deuda que ahoga a sus economías, y que se materializa en casos imprevistos como el presente.

Hace unos días se conocía la noticia de que el BCE tomaba, por fin, riendas en el asunto, y destinaba 750.000 millones de euros para adquirir deuda pública y privada como medida de contingencia para paliar el drama económico producido por el coronavirus. Es de suponer que una parte de ese montante para compra de deuda soberana se cristalice en eurobonos, atendiendo a su urgente demanda por países como España, Francia e Italia, y, además, es algo que el BCE ve con buenos ojos en pos de hacer propaganda europeísta unificadora aprovechando los malos tiempos. Y es que, de esta forma, todas las piezas encajan en este puzzle: 1. los inversores privados que no se atrevían a comprar deuda de países poco solventes, se animan a hacerlo, ya que los solventes avalan el impago con su dinero; 2. dichos inversores estarán comprando deuda convertible en euros, que gracias a los países solventes, no se devaluará; y 3. los países que necesitan liquidez la tendrán a tipos de interés reducidos.

Sólo hay un pero en esta partida aparentemente ganada, y es que no sabemos hasta cuándo los países responsables como Alemania van a estar tirando del carro de los irresponsables como España. Por mucho que se empeñen algunos en utilizar el eufemismo "solidaridad" para disfrazar el colectivismo y socialismo europeo, llegará un momento en el que todo salte por los aires. Porque la solidaridad impuesta de unos es el parasitismo de otros. Y cuando llegue ese momento y no se hayan hecho los deberes, España será la nueva Argentina, con unos niveles de inflación inasumibles.